Esta canción la compuse la primera vez que me toco partir siguiendo lo
que mi corazón me dictaba, atrás quedaban amigos y afectos que la vida
me había regalado. Y que aunque no estuvieran presentes físicamente
siempre me acompañarían en el camino. Hoy traigo en el cuerpo cicatrices
de varias despedidas, cicatrices que son como surcos necesarios para
que el amor germine y crezca dentro de mí. Hace unos días partió a la
eternidad un amigo al que empecé a conocer y querer de a poco.
Circunstancias de la vida hicieron que no pudiera estar tan cerca suyo
en sus últimos días, como me hubiera gustado. Por eso hoy quiero
dedicarle esta canción, con la fe de que la distancia y el tiempo que
hoy nos separan son solo momentáneas. Ya nos volveremos a encontrar
Mario y volveremos hablar de autos, de películas, de la soja, de tus
gemelos, de la vida. Y si de por ahí a mi me toca ir al infierno, voy a
sobornar al diablo y a San Pedro para que me dejen pasar a verte.
La
canción está inspirada en un libro de Richard Bach, “Ningún lugar está
lejos”, en el que el autor dice “Ninguna persona está lejos si existe
el deseo y la voluntad de estar a su lado”. Mi consejo, si quieren a
alguien díganselo cada día, en cada momento. Si están alejados de
alguien que aman búsquenlo con respeto y cariño. En este mundo sobra
odio y nos falta coraje para amar. La vida no espera, el tiempo de amar
es ahora.
16/6/17
28/5/17
1/5/17
6/4/17
27/3/17
16/3/17
Declaração de ausência
Mi manera de
amarte
es irme,
cargar con
lo que fuimos
y marchar hacia
ese horizonte
donde
nuestras almas
aprendieron a
vencer al miedo
y se
hicieron amor
en el amor
Para que así
la mentira
nunca pueda
negarnos
y podamos
ser,
más allá de
nosotros,
superhéroes de
una historia
que el amor redimió
Mi manera de
cuidarte
es estar
lejos,
fundirme con
el viento
para llegar
hasta vos
cuando estés
cansada,
y rozar tu
espalda
con su brisa,
como en
aquellos días
en que mis
manos
te aliviaban
de tanta
vida muerta,
de tanto
oscuridad
disfrazada
de alborada
Mi manera de curarte
es morirme,
desaparecer
desaparecer
renunciar a luz
que me dibujo en tus ojos,
apagar las palabras
que alguna vez
te sonrojaron,
borrar de tu cuerpo
mi olor y mis huellas,
Ofrecer en sacrifico
el amor que te tengo
para liberar a tu corazón
de la tristeza
para no permitir que el dolor
vuelva a hacer nido
ni en un sólo segundo más
de tu existencia
11/3/17
Travesti
Eran
como las once de la mañana, yo realizaba una experiencia de
voluntariado en el hospital neurosiquiátrico de Asunción, como parte de
mi formación de novicio jesuita. Un enfermero me solicitó que acompañe a
uno de los pacientes a retirar el resultado del test de Elisa que se
había realizado. Ésta paciente era una “travesti”, y aunque estaba
vestida como “varón” tenía el pelo largo, la
cara pintada y movimientos femeninos. No recuerdo mi primera reacción
al conocer a la persona a la que debía acompañar, pero si recuerdo muy
clara y fuertemente mi reacción cuando tuve que salir con ella a la
calle.
Como dije, eran como las once de la mañana, la calle estaba repleta de niños que salían de la escuela y de los padres que iban a recogerlos. Nadie disimulaba su mirada sobre nosotros, ya sea frontalmente o cuando al pasarnos daban la vuelta para decir algo entre dientes. La distancia que caminar no era tanta, pero esos minutos se hicieron eternos para mí, vergüenza, miedo, desprecio eran las sensaciones que surgían en mi ante la mirada juzgadora de los personas que se nos cruzaban. Todas estas sensaciones estallaron como una bomba, cuando llegamos al lugar del que debíamos retirar el resultado del test. Las miradas se hicieron mucho más inquisidoras, en mi interior la vergüenza bullía cual agua hirviente mientras yo pensaba, ¿Piensan que somos pareja? ¿Piensan que yo soy como ella?
Finalmente ella retiro su resultado, al acercarse vi la tristeza en su rostro y entonces supe que las noticias no eran buenas, ella se me acerco y me dijo que el resultado era positivo. Todo lo que vino después está como borrado de mi memoria, esto suele suceder cuando enfrentamos ciertas situaciones que nos sobrepasan, es como si nuestra mente las archivara en una caja fuerte para que no tengamos que exponernos a ellas nunca más.
Han pasado como catorce años de aquella experiencia y hoy me duelen y avergüenzan otras cosas de aquel hecho. Duele no recordar su nombre, suelo ser bueno para eso, pero no, por más que lo intente no lo logro. Me avergüenza la vergüenza con la que la acompañe en aquel triste camino, encerrado en mis propios temores no pude ser “simplemente humano” con alguien que en ese momento necesitaba la cercanía y la comprensión de un abrazo. Me duele mi mirada juzgadora que la suponía defectuosa, enferma, que la colocaba de delante de mí como ese alguien que nunca quisiera ser, porque ser travesti en este país es una tragedia.
Alguien dijo una vez que hay lugares que no existen en el corazón y donde el dolor entra a fin de que existan. De este dolor al recordar con vergüenza aquel momento de mi poca humanidad, surgen hoy, cual agua que brota de un manantial transparente, estos deseos; Si pudiera de alguna manera volver a aquel momento, anotaría en mi piel tu nombre y apellidos completos, para no olvidarte nunca. Tomaría tu mano fuertemente y caminaría contigo con alegría, que piensen que somos pareja, amigos, hermanos, lo que sea, que es el amor el que nos une. Me dejaría el cabello largo, me pintaría los ojos y la boca, y cuando la gente nos mirase diría, sí, soy como ella, orgullosamente como ella. Te abrazaría, lloraría contigo, y te diría que no estás sola, que nunca estuviste sola, que nunca más estaras sola.
19/1/17
Lejos
Lejos,
con un pedazo de lluvia en los ojos,
dibujando en la tierra
nombres incompletos,
cabalgando presuroso
tras tu sombra,
queriendo adivinar
el color de las promesas
de enero
Lejos,
consciente tan sólo de la noche,
con la soledad
mojando mis dedos,
masticando el dolor entre mis dientes,
esperando que esta espera
-quizás-
quiera hacerse ausente
Lejos,
con el olvido clavado en mi vientre,
preguntando un lugar,
balbuceando
sueños casi inertes,
resignado al vacío de esta letras
que hoy son mi único lugar,
mi único pasado, futuro y presente.
con un pedazo de lluvia en los ojos,
dibujando en la tierra
nombres incompletos,
cabalgando presuroso
tras tu sombra,
queriendo adivinar
el color de las promesas
de enero
Lejos,
consciente tan sólo de la noche,
con la soledad
mojando mis dedos,
masticando el dolor entre mis dientes,
esperando que esta espera
-quizás-
quiera hacerse ausente
Lejos,
con el olvido clavado en mi vientre,
preguntando un lugar,
balbuceando
sueños casi inertes,
resignado al vacío de esta letras
que hoy son mi único lugar,
mi único pasado, futuro y presente.
1/1/17
Verdad
que tu sonrisa no era mía
que tus caricias
jamás me tocaban
que el susurro de tu canto
siempre de mi huía
y que el calor de tus ojos
nunca me abrazaba
que entre tu y yo
sólo existía
la álgida presencia
de una daga
que a mi me consumía
y a ti te lastimaba
II
Hoy lo comprendí
tus ojos se perdieron a lo lejos
como buscando un lugar
donde anidar
todo el amor que llevan dentro.
Si, tus ojos,
cargados de ternura y consuelo
se posaron en los míos
mas sólo hallaron
la dureza de mi invierno
mi corazón hecho cenizas,
la fragilidad de mi destierro.
Entonces,
como el sol que se retira
vencido por el tiempo
tu mirar se apago
en lo más profundo del cielo
y en mi se clavo
como el silencio de un eco
aquel espacio azul
donde tus ojos murieron.
30/12/16
Despedida
Aquí estamos,
hijos del mismo sol,
hechos de la misma carne,
grávidos del mismo dolor,
pero prisioneros
de distintas esperanzas
impelidos irremediablemente
a conjurar una estela
que dé razón
al aire que consumimos
Por eso no es extraño
que nuestros ojos
no se encuentren
que nuestras manos
traten de asir en vano
las caricias
que ayer las juntaban
y que nuestros pasos
se alejen inexorablemente
al compás de una canción
de cenizas y atardeceres
Y no es culpa
de las heridas
ni del tiempo
nos es lo que dijimos
o hicimos,
lo que callamos
u omitimos
Es la sombra
injerta en nuestros pechos
que al fin
ha comprendido
que el brillo
que perseguía
era sólo el reflejo
-reflejo sólo-
de la luz
que ha de colmar
su sentido.
hijos del mismo sol,
hechos de la misma carne,
grávidos del mismo dolor,
pero prisioneros
de distintas esperanzas
impelidos irremediablemente
a conjurar una estela
que dé razón
al aire que consumimos
Por eso no es extraño
que nuestros ojos
no se encuentren
que nuestras manos
traten de asir en vano
las caricias
que ayer las juntaban
y que nuestros pasos
se alejen inexorablemente
al compás de una canción
de cenizas y atardeceres
Y no es culpa
de las heridas
ni del tiempo
nos es lo que dijimos
o hicimos,
lo que callamos
u omitimos
Es la sombra
injerta en nuestros pechos
que al fin
ha comprendido
que el brillo
que perseguía
era sólo el reflejo
-reflejo sólo-
de la luz
que ha de colmar
su sentido.
23/12/16
13/12/16
Morir en Diciembre
Y a veces hay que hacerlo
romperse la cabeza
contra un muro,
arrancarse el corazón
y tirárselo a los cuervos,
dejar que la piel se oxide
y los gusanos engullan
hasta el último trozo de carne
y aliento,
y luego
y luego
despeñar nuestros huesos
entre las piedras de un cerro
y ya hechos añicos
dejar que la tierra nos abrace
y el viento nos lleve
a donde quiera
Sí, a veces hay que hacerlo
morir es la única forma
de nacer de nuevo,
cuando nos infecta el odio,
cuando el dolor habita
hasta en lo más profundo
de nuestros huesos,
cuando el amor que tuvimos
se hace cadáver maloliente
pudriéndose
en medio de nuestros sueños,
cuando la noche
se devora nuestros ojos
y la oscuridad
es ya el único paisaje
que conocemos
Sí, hay que hacerlo
hay que morir,
sin ritos ni lamentos
de una vez, abruptamente
con la misma fuerza
con que fuimos traídos
a este suelo,
abrazados
a la última esperanza de saber
que sólo puede morir
quien todavía
no esta muerto
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