11/3/17

Travesti


Eran como las once de la mañana, yo realizaba una experiencia de voluntariado en el hospital neurosiquiátrico de Asunción, como parte de mi formación de novicio jesuita. Un enfermero me solicitó que acompañe a uno de los pacientes a retirar el resultado del test de Elisa que se había realizado. Ésta paciente era una “travesti”, y aunque estaba vestida como “varón” tenía el pelo largo, la cara pintada y movimientos femeninos. No recuerdo mi primera reacción al conocer a la persona a la que debía acompañar, pero si recuerdo muy clara y fuertemente mi reacción cuando tuve que salir con ella a la calle.

Como dije, eran como las once de la mañana, la calle estaba repleta de niños que salían de la escuela y de los padres que iban a recogerlos. Nadie disimulaba su mirada sobre nosotros, ya sea frontalmente o cuando al pasarnos daban la vuelta para decir algo entre dientes. La distancia que caminar no era tanta, pero esos minutos se hicieron eternos para mí, vergüenza, miedo, desprecio eran las sensaciones que surgían en mi ante la mirada juzgadora de los personas que se nos cruzaban. Todas estas sensaciones estallaron como una bomba, cuando llegamos al lugar del que debíamos retirar el resultado del test. Las miradas se hicieron mucho más inquisidoras, en mi interior la vergüenza bullía cual agua hirviente mientras yo pensaba, ¿Piensan que somos pareja? ¿Piensan que yo soy como ella?

Finalmente ella retiro su resultado, al acercarse vi la tristeza en su rostro y entonces supe que las noticias no eran buenas, ella se me acerco y me dijo que el resultado era positivo. Todo lo que vino después está como borrado de mi memoria, esto suele suceder cuando enfrentamos ciertas situaciones que nos sobrepasan, es como si nuestra mente las archivara en una caja fuerte para que no tengamos que exponernos a ellas nunca más.

Han pasado como catorce años de aquella experiencia y hoy me duelen y avergüenzan otras cosas de aquel hecho. Duele no recordar su nombre, suelo ser bueno para eso, pero no, por más que lo intente no lo logro. Me avergüenza la vergüenza con la que la acompañe en aquel triste camino, encerrado en mis propios temores no pude ser “simplemente humano” con alguien que en ese momento necesitaba la cercanía y la comprensión de un abrazo. Me duele mi mirada juzgadora que la suponía defectuosa, enferma, que la colocaba de delante de mí como ese alguien que nunca quisiera ser, porque ser travesti en este país es una tragedia. 

Alguien dijo una vez que hay lugares que no existen en el corazón y donde el dolor entra a fin de que existan. De este dolor al recordar con vergüenza aquel momento de mi poca humanidad, surgen hoy, cual agua que brota de un manantial transparente, estos deseos; Si pudiera de alguna manera volver a aquel momento, anotaría en mi piel tu nombre y apellidos completos, para no olvidarte nunca. Tomaría tu mano fuertemente y caminaría contigo con alegría, que piensen que somos pareja, amigos, hermanos, lo que sea, que es el amor el que nos une. Me dejaría el cabello largo, me pintaría los ojos y la boca, y cuando la gente nos mirase diría, sí, soy como ella, orgullosamente como ella. Te abrazaría, lloraría contigo, y te diría que no estás sola, que nunca estuviste sola, que nunca más estaras sola.

19/1/17

Lejos




Lejos,
con un pedazo de lluvia en los ojos,
dibujando en la tierra
nombres incompletos,
cabalgando presuroso
tras tu sombra,
queriendo adivinar
el color de las promesas
de enero

Lejos,

consciente tan sólo de la noche,
con la soledad
mojando mis dedos,
masticando el dolor entre mis dientes,
esperando que esta espera
-quizás-
quiera hacerse ausente

Lejos,

con el olvido clavado en mi vientre,
preguntando un lugar,
balbuceando
sueños casi inertes,
resignado al vacío de esta letras
que hoy son mi único lugar,
mi único pasado, futuro y presente.

1/1/17

Verdad


Y yo que creí
que tu sonrisa no era mía

que tus caricias

jamás me tocaban

que el susurro de tu canto

siempre de mi huía
y que el calor de tus ojos
nunca me abrazaba

que entre tu y yo

sólo existía
la álgida presencia
de una daga
que a mi me consumía
y a ti te lastimaba

II


Hoy lo comprendí

tus ojos se perdieron a lo lejos

como buscando un lugar

donde anidar
todo el amor que llevan dentro.

Si, tus ojos,

cargados de ternura y consuelo

se posaron en los míos

mas sólo hallaron
la dureza de mi invierno

mi corazón hecho cenizas,

la fragilidad de mi destierro.

Entonces,

como el sol que se retira
vencido por el tiempo

tu mirar se apago

en lo más profundo del cielo

y en mi se clavo

como el silencio de un eco
aquel espacio azul
donde tus ojos murieron.

30/12/16

Despedida

 


Aquí estamos,
hijos del mismo sol,
hechos de la misma carne,
grávidos del mismo dolor,
pero prisioneros
de distintas esperanzas

impelidos irremediablemente

a conjurar una estela
que dé razón
al aire que consumimos

Por eso no es extraño

que nuestros ojos
no se encuentren

que nuestras manos

traten de asir en vano
las caricias
que ayer las juntaban

y que nuestros pasos

se alejen inexorablemente
al compás de una canción
de cenizas y atardeceres

Y no es culpa

de las heridas
ni del tiempo

nos es lo que dijimos

o hicimos,
lo que callamos
u omitimos

Es la sombra

injerta en nuestros pechos
que al fin
ha comprendido

que el brillo

que perseguía
era sólo el reflejo
-reflejo sólo-
de la luz
que ha de colmar
su sentido.

13/12/16

Morir en Diciembre




Y a veces hay que hacerlo
romperse la cabeza
contra un muro,
arrancarse el corazón
y tirárselo a los cuervos,
dejar que la piel se oxide
y los gusanos engullan
hasta el último trozo de carne
y aliento,
y luego
despeñar nuestros huesos
entre las piedras de un cerro
y ya hechos añicos
dejar que la tierra nos abrace
y el viento nos lleve
a donde quiera

Sí, a veces hay que hacerlo
morir es la única forma
de nacer de nuevo,
cuando nos infecta el odio,
cuando el dolor habita
hasta en lo más profundo
 de nuestros huesos,
cuando el amor que tuvimos
se hace cadáver maloliente
pudriéndose
en medio de nuestros sueños,
cuando la noche
se devora nuestros ojos
y la oscuridad
es ya el único paisaje
que conocemos

Sí, hay que hacerlo
hay que morir,
sin ritos ni lamentos
de una vez, abruptamente
con la misma fuerza
con que fuimos traídos
a este suelo,
abrazados
a la última esperanza de saber
que sólo puede morir
quien todavía
no esta muerto

8/12/16

Si algo puedo decir de ti



I


Si algo puedo decir de ti
es que amo
tu líquida manera
de existir


A veces sos
una fuente en calma
en la que se reflejan
las cosas más lindas
de este mundo
-tu rostro por ejemplo-
por eso tantas veces
me quedo en silencio
mirándote
hasta que vos me preguntas
¿Qué pasa?
Yo te respondo distraído: “nada”
porque que lo quiero decirte entonces
no cabe, ni cabrá
en las palabras


Otras veces
sos una pequeña corriente
moviéndose alegremente
por la vida y las personas,
no hay lugar por donde pases
que no quede fecundado
con tu color y tu ternura
Dejarme recorrer por ti
es entonces indispensable
para entender
con justa medida
la increíble suerte
de estar a tu lado


En algunos días
te haces llovizna,
sos gris y leve
el mundo apenas puede
percibir tu existencia,
yo extiendo mi manos
y te adivino
en las pequeñas gotas tuyas
que me tocan,
no te veo
pero te sé ahí
hermosa como siempre
entonces yo
cierro los ojos
y te amo


Existen también días
en que te haces estruendo
río caudaloso y rabioso
que arrasa todo a su paso
destruyendo la injustica
o defendiendo tus sueños,
nada queda en pie
después de tu presencia
Me lo habías advertido
pero no es fácil escapar
de tanta fuerza,
en esos momentos
busco una distancia exacta
-a veces sin lograrlo-
para abrazarte y amarte
sin herirte
sin herirnos


En ocasiones sos
océano inmenso
ignoto y profundo,
perderse en vos es fácil
desear salir difícil,
conocerte entonces es
besar tu vida,
arrodillarme
ante tus historias,
tus miedos, tus sueños
tu poesía,
y agradecer al sol
por el privilegio
de poder sumergirme
en tu alma


Si algo puedo decir de ti
es que amo
tu líquida manera
de existir
calma,
alegre,
leve,
rabiosa,
inmensa,
hermosamente vos
hermosamente libre


II

Si algo puede decir de mí
debo admitir con vergüenza
que existen días
en los que pretendo encerrar
tu forma en la mía,
inseguro y ciego
construyo represas
para contenerte,
torpe y necio lastimo
lo que más amo de vos
tu libertad transparente
las alas de tu alma

Si algo puedo decir de mí
es que quiero
aprender a amarte,
inseguro,
ciego,
torpe,
y necio
como soy,
sin encierros
sin cadenas